Que precio pagamos por lagrimas no deramadas.

La sequia priva el rio de la vida.

Exponiendo su esqueleto de roca.

El alma del pescado muere

y arboles de palabra marchitan.

Dejad lagrimas llenar la forma del rio.

Dandole a este redondes que llora.

Risas reprimidas, risas y gritos de jubilo.

Arboles gordos beben y el pescado es abunannte.

 

Translated by Angela Aranda, Puerto Vallarta, Marzo, 1998